Vidal Golosinas y la certificación Halal

Vidal Golosinas y la Certificación Halal: Caso de Éxito

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Vidal Golosinas, la empresa familiar fundada en 1963 en Molina de Segura (Murcia) que hoy produce más de 75 millones de unidades diarias y vende en más de 90 países, ha incorporado la certificación halal como parte de su estrategia de internacionalización. Con la certificación halal del Instituto Halal, Vidal refuerza sus procesos de calidad y trazabilidad para responder a la demanda de consumidores y distribuidores en mercados donde el sello halal es sinónimo de confianza.

Si has comido Dentaduras, Fresones con Nata, Ladrillos de regaliz o un Dipper, conoces a Vidal Golosinas. Lo que quizá no sabes es que detrás de esas golosinas que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones hay una empresa que exporta el 75-80% de su facturación, opera en cinco continentes a través de 13 filiales comerciales y cuenta con una plantilla de más de 1.300 empleados en unas instalaciones que superan los 210.000 metros cuadrados.

En ese contexto de empresa global con raíces locales profundas, la certificación halal no es un capricho ni un experimento. Es una decisión estratégica que responde a una realidad de mercado: la demanda de productos certificados halal crece en todos los mercados donde Vidal opera, y los distribuidores internacionales lo piden como requisito de acceso o como factor diferenciador.

De Cuatro Máquinas a 90 Países: La Trayectoria de Vidal

La historia de Vidal Golosinas es la de una empresa familiar que creció sin perder su identidad. Francisco Hernández Vidal y sus tres hijos arrancaron en 1963 con cuatro máquinas para fabricar caramelo duro en un local de apenas 70 metros cuadrados en Molina de Segura. El primer pedido fue para un cliente de Alicante: 56 kilos de caramelos.

Menos de una década después, en 1972, Vidal se convirtió en la primera empresa española del sector en participar en la Feria ISM de Colonia, la más relevante del mundo en confitería. No ha faltado a una sola edición desde entonces — más de 50 años de presencia consecutiva. En 1997 fue también la primera empresa española en exponer en la All Candy Expo (hoy Sweets & Snacks Expo) de Chicago.

Esa vocación internacional no era algo pasajero de la feria. Era estrategia. Hoy, Vidal Golosinas está presente en más de 90 países de los cinco continentes, con 13 filiales comerciales repartidas por el mundo (incluyendo presencia en Estados Unidos, Reino Unido y mercados asiáticos). Las exportaciones representan entre el 75% y el 80% de su facturación total, que supera los 100 millones de euros. En España, mantiene una red de 350.000 puntos de venta.

La capacidad productiva es otro dato que dimensiona la escala: más de 75 millones de unidades al día, producidas en instalaciones de 210.000 metros cuadrados con líneas de producción diseñadas específicamente para las necesidades de la empresa. Y con un compromiso verificable con la sostenibilidad: 7.000 placas fotovoltaicas que evitan la emisión de 1.700 toneladas de CO₂ al año y un consumo energético 100% de origen renovable.

Fue también la primera empresa del sector en obtener la certificación ISO 9001, lo que revela una cultura de calidad que antecede en décadas a la certificación halal y que, precisamente, facilitó su integración.

Por Qué una Empresa de Golosinas Necesita Certificación Halal

La pregunta parece obvia hasta que se analiza la composición de una golosina. Las golosinas son, desde la perspectiva de la certificación halal, productos compuestos que contienen o pueden contener ingredientes de origen animal: gelatina (frecuentemente de origen porcino), colorantes como el carmín (E120, derivado de cochinilla), emulsionantes (E471, que pueden tener origen animal), aromas con solventes alcohólicos y recubrimientos con goma laca (E904).

No es casualidad que la normativa saudí (SFDA) incluya explícitamente la confitería, los dulces, el chocolate y los suplementos alimenticios en su lista de productos que requieren certificación halal obligatoria para la importación. Ni que la circular aclaratoria del Centro Halal Saudí detalle específicamente los requisitos para «dulces y chocolate» que contengan gelatina, colágeno, grasas animales o cualquier aditivo de origen animal.

Para una empresa como Vidal, que vende en más de 90 países y cuya cartera de productos supera las 2.500 referencias, verificar la conformidad halal de cada formulación es un ejercicio técnico de envergadura. Implica revisar el origen de cada gelatina, cada aroma, cada colorante y cada aditivo, y asegurar que los procesos de producción mantienen la separación y trazabilidad necesarias.

Pero es exactamente el tipo de ejercicio que Vidal ya sabe hacer. Una empresa que lleva décadas adaptando productos a los requerimientos específicos de cada mercado — formulaciones diferentes por país, estacionalidades como Halloween, Navidad o San Valentín, regulaciones alimentarias distintas — tiene la infraestructura y la cultura operativa para integrar los requisitos halal sin ruptura.

Lo Que la Certificación Halal Aporta a Vidal

La propia empresa lo resume de forma clara: la certificación halal ha supuesto un valor añadido que les permite mantener la operativa en mercados donde el sello constituye un requisito esencial y responder a la demanda de importadores que solicitan productos con logo halal para atender a consumidores musulmanes en sus respectivos mercados.

Hay tres dimensiones concretas de este valor.

La primera es el acceso a mercados regulados. Sin certificado halal emitido por entidad reconocida, las golosinas de Vidal no entrarían en estos canales.

La segunda es la respuesta a la demanda de importadores en mercados no regulados. Vidal señala que han recibido solicitudes de distribuidores que quieren incorporar el logo halal en productos destinados a comunidades musulmanas minoritarias en sus países. Es un fenómeno que vemos repetidamente en nuestra experiencia como certificadora: la demanda halal crece no solo en los mercados de mayoría musulmana, sino en cualquier mercado con presencia musulmana significativa.

La tercera es el refuerzo de la percepción de calidad. La propia Vidal lo articula así: los compradores valoran que la empresa cuente con un plan de calidad que certifica sus procesos como halal. No es solo el sello. Es lo que el sello representa: trazabilidad de ingredientes, control de procesos, ausencia de contaminación cruzada y auditoría externa. Todo ello suma a la imagen de una empresa que se toma la calidad en serio.

La certificación de Instituto Halal

El proceso de certificación halal de Vidal se ha llevado a cabo por parte de Instituto Halal, que ha trabajado directamente con la empresa para garantizar el cumplimiento de los requisitos y consolidar un modelo de trabajo alineado con los estándares halal internacionales.

Para una empresa con la complejidad productiva de Vidal — más de 2.500 referencias, múltiples líneas de producción, ingredientes de proveedores diversos, mercados de destino con normativas distintas — el acompañamiento de la certificadora es un factor decisivo. No se trata solo de pasar una auditoría. Se trata de integrar el cumplimiento halal en el sistema de gestión de calidad existente de forma que sea sostenible en el tiempo y adaptable a los cambios regulatorios de cada mercado.

Instituto Halal cuenta con acreditaciones de las principales autoridades halal donde Vidal necesita operar. Esta red de reconocimientos permite que la certificación emitida por Instituto Halal sea aceptada en los mercados más exigentes del mundo.

Lo Que Otras Empresas del Sector Pueden Aprender

El caso de Vidal Golosinas tiene implicaciones que van más allá de una empresa concreta. Es representativo de una tendencia en el sector de la confitería española que otras empresas deberían observar.

El sector de los dulces, golosinas y confitería es uno de los más afectados por los requisitos halal porque sus formulaciones dependen en gran medida de ingredientes cuyo origen puede ser animal: gelatina, colágeno, aromas, colorantes y emulsionantes. Cada uno de estos ingredientes debe trazarse hasta su origen para verificar la conformidad halal. Y cada mercado de destino tiene matices regulatorios propios.

Arabia Saudí, por ejemplo, exige desde octubre de 2024 el registro de productos en la plataforma SFDA y la emisión de certificados halal por lote para cada exportación. Indonesia amplía la obligatoriedad de certificación a prácticamente todos los productos de consumo en octubre de 2026. Turquía exige desde enero de 2026 que los productos importados con claim halal pasen inspección electrónica vía HAK. Son tres mercados donde las golosinas españolas tienen demanda, y los tres han endurecido sus requisitos recientemente.

La empresa española de confitería que hoy no tiene certificación halal está dejando sobre la mesa mercados que valen miles de millones de dólares. El caso de Vidal demuestra que certificarse es viable, que se integra en los sistemas de calidad existentes y que el retorno es medible en acceso a mercados y confianza de distribuidores.

Preguntas Frecuentes

¿Las golosinas pueden certificarse halal?

Sí. Las golosinas son productos compuestos que pueden contener ingredientes de origen animal (gelatina, colorantes, emulsionantes, aromas). La certificación halal verifica que cada ingrediente cumple con los requisitos, que el proceso de producción mantiene la trazabilidad y que no existe contaminación cruzada con productos no conformes. Vidal Golosinas es un ejemplo de empresa del sector que ha integrado la certificación halal en su operativa.

Porque la gelatina utilizada en golosinas puede proceder de cerdo, lo que la hace haram. Para la certificación halal, la gelatina debe ser de origen bovino (sacrificado según rito halal), de pescado o sustituirse por alternativas vegetales como el agar-agar o la pectina. El origen de la gelatina es uno de los primeros puntos que se verifican en la auditoría de una empresa de confitería.

Arabia Saudí incluye explícitamente los dulces, chocolate y confitería en su lista de productos con registro obligatorio en la plataforma SFDA. Indonesia, Malasia, Emiratos y otros países de la OIC exigen certificación halal para productos alimentarios procesados. Además, importadores en mercados no regulados solicitan cada vez más el sello halal para atender a comunidades musulmanas.

Depende de la complejidad del catálogo y de los ingredientes utilizados. El proceso requiere una auditoría exhaustiva de materias primas, especialmente de gelatina, aromas, colorantes y emulsionantes. Las empresas que ya cuentan con sistemas de calidad (ISO 9001, IFS, BRC) tienen la infraestructura documental para integrar los requisitos halal de forma relativamente fluida.

Vidal Golosinas es una empresa familiar española fundada en 1963 en Molina de Segura (Murcia). Es una de las líderes mundiales en el sector de la confitería de azúcar, con presencia en más de 90 países, 13 filiales comerciales, más de 1.300 empleados y una capacidad de producción superior a 75 millones de unidades diarias. Entre sus productos más conocidos están las Dentaduras, los Fresones con Nata, los Ladrillos de regaliz y el Dipper.

Sí. Instituto Halal certifica empresas de todos los sectores alimentarios, incluyendo confitería, panadería, pastelería, snacks y bebidas. El proceso incluye auditoría de ingredientes, verificación de procesos y seguimiento periódico. Las acreditaciones de Instituto Halal cubren los principales mercados halal del mundo.

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